Descripción/Historia
Desde mediados del siglo XVII, en varias comunidades del país se realiza el culto al Santísimo Sacramento a través de la celebración del ritual de religiosidad Diablos Danzantes de Corpus Christi, que se lleva a cabo anualmente el noveno jueves después del Jueves Santo. La festividad expresa el triunfo ancestral del Bien sobre el Mal. Se trata de una práctica que involucra a miembros de las cofradías unidos por el pago de promesas. Los autodenominados “promeseros” utilizan máscaras alegóricas a diablos, animales u otras representaciones. El ritual íntegra expresiones de diversa índole de carácter sagrado y profano: ceremonias religiosas, recorridos por espacios con significación simbólica, bailes, secuencia de pasos en forma de cruz e improvisaciones. La indumentaria consiste en pantalón, camisa, capa y velo de diferentes diseños y colores, en algunos casos con una cola alusiva al demonio. Se incorporan además símbolos cristianos (cruces, escapularios, Santísimo Sacramento), cencerros, pañuelos y cintas protectoras, así como el uso de una maraca en la mano derecha para ahuyentar a los malos espíritus.

Los danzantes se agrupan en cofradías o hermandades que se identifican a sí mismas de acuerdo al nombre de la localidad en la que viven.

La manifestación de los Diablos Danzantes de Corpus Christi se ha conservado como expresión de religiosidad popular desde el siglo XVII. En diciembre de 2012 fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por la Unesco.