Descripción/Historia
La Parranda de San Pedro es una manifestación cultural colectiva que se sustenta en la tradición oral y en ciertas expresiones artísticas, donde se pueden identificar los caracteres rituales, escénicos, musicales y narrativos; además, cuenta con instituciones sociales que sostienen la manifestación, ubicadas en las ciudades de Guatire y Guarenas.
Cuenta la tradición oral, que en los tiempos de la colonia, en el Cantón de Guarenas (conformado por los núcleos poblados de Guarenas y Guatire) se encontraba la Hacienda “San Pedro”, allí los esclavos y esclavas impulsaron el culto al santo, que trascendió generaciones y se convirtió en toda una tradición impregnada de milagros por doquier. Los esclavos, se pintaban el rostro con betún para no ser reconocidos y se vestían con ropa que los amos les regalaban. De esta forma, año tras año, cada 29 de junio, podían celebrar su creencia y festejar en honor al santo. Junto a esto, también se dice que el principal hecho que arraigó con más fuerza esta ancestral costumbre, fue el milagro que el santo le realizó a la niña Rosa Ignacia hija de María Ignacia, esclava que pidió a San Pedro su salvación a cambio de cantar y bailar como pago de promesa. Al morir María Ignacia, su marido junto con el resto de los parranderos continuó lo que inició su esposa, y se disfrazó de mujer para seguir con la alabanza. Es por esta razón que en la parranda la imagen de María Ignacia es representada por un hombre que se viste de mujer y carga en sus brazos una muñeca para simbolizar a la afortunada niña que sobrevivió gracias al milagro de San Pedro. También se dice con relación al origen que existe otra referencia temporalmente ubicada hacia mediados del siglo XIX, específicamente en el contexto de la contienda política entre Conservadores y Liberales, que desembocó en la Guerra Federal, simbolizado por los personajes denominados Los Tucusitos.